whatsapp image 2026 08 28 at 8.20.57 pm

The World Orchestra Festival — Viena

La Fundación Cultural Arcoral presentó “Resonare” en el Auditorio de la Cooperativa OSCUS de Ambato. El recital del Coro Mixto Arcoral reunió repertorio ecuatoriano, latinoamericano y universal como parte de su preparación para su próxima presentación en la Casa de la Música de Quito.

La Fundación Cultural Arcoral presentó “Resonare”, un recital protagonizado por el Coro Mixto Arcoral en el Auditorio de la Cooperativa OSCUS, en Ambato. La presentación se realizó el viernes 28 de agosto y reunió al público alrededor de una propuesta en la que las voces, la interpretación colectiva y la diversidad musical fueron las protagonistas.

Más que una presentación aislada, “Resonare” representó un nuevo momento dentro del proceso artístico del coro. El recital permitió llevar al escenario el trabajo desarrollado durante los ensayos y compartir una propuesta construida desde la preparación vocal, la escucha entre sus integrantes y la búsqueda de una sonoridad conjunta.

Resonare: un encuentro a través de las voces

El concepto de “Resonare” estuvo ligado a la idea de hacer de la música un punto de encuentro. A través del canto coral, las diferentes voces del conjunto se integraron para construir una experiencia colectiva en la que cada interpretación aportó una sonoridad y una emoción distinta.

El concierto planteó un recorrido musical amplio, capaz de transitar entre diferentes épocas, estilos y formas de expresión. El programa reunió música de carácter académico y sacro, propuestas contemporáneas, sonoridades vinculadas al ámbito audiovisual y expresiones populares de Latinoamérica.

Esta variedad permitió que “Resonare” avanzara entre momentos de carácter contemplativo, pasajes de mayor intensidad y obras con una identidad rítmica más marcada. Cada cambio de lenguaje musical exigió al coro adaptarse sin perder el equilibrio entre las voces ni la unidad interpretativa del conjunto.

De esta manera, el recital no se limitó a presentar un conjunto de piezas, sino que propuso un recorrido por distintas posibilidades expresivas del canto coral, mostrando cómo una agrupación puede abordar repertorios diversos manteniendo una identidad colectiva.

La música ecuatoriana dentro de Resonare

Dentro del programa, la música ecuatoriana ocupó un espacio especialmente significativo. El repertorio permitió incorporar expresiones vinculadas con la identidad musical del país y sumarlas a un recorrido en el que también estuvieron presentes otras tradiciones latinoamericanas y universales.

La presencia de estas sonoridades aportó al recital una dimensión cercana a las raíces culturales del Ecuador. Ritmos, melodías y formas de expresión propias del repertorio nacional encontraron en las voces del coro una manera diferente de llegar al público.

Esta combinación permitió construir un programa en el que lo académico, lo popular y lo tradicional pudieron convivir dentro de una misma presentación, reforzando uno de los elementos centrales de “Resonare”: la capacidad de la música coral para conectar distintos lenguajes y sensibilidades.

El trabajo detrás de cada interpretación

Para el Coro Mixto Arcoral, asumir un programa de estas características representó también un desafío interpretativo. Cada estilo requiere trabajar de manera diferente la afinación, el fraseo, la dinámica, la pronunciación, los matices y el equilibrio entre las distintas cuerdas.

El resultado que llega al público sobre el escenario parte de un proceso previo de ensayos en el que cada integrante debe aprender a escuchar no solamente su propia voz, sino también al conjunto. La construcción de una interpretación coral depende de que las diferentes voces puedan funcionar como partes de una misma estructura musical.

En “Resonare”, esa preparación permitió abordar cambios de carácter y estilo a lo largo del programa, pasando de momentos de mayor sutileza a interpretaciones con mayor fuerza rítmica y expresiva.

Cada presentación se convierte así en una oportunidad para poner a prueba lo trabajado durante los ensayos, identificar nuevos desafíos y continuar fortaleciendo la identidad sonora de la agrupación.

Un escenario para compartir el proceso del coro

El Auditorio de la Cooperativa OSCUS se convirtió en el espacio donde ese trabajo pudo encontrarse finalmente con el público. “Resonare” permitió transformar las horas de ensayo y preparación en una experiencia compartida, llevando el repertorio fuera de la sala de ensayo y dándole una nueva dimensión frente a una audiencia.

Para una agrupación coral, presentarse frente al público forma parte esencial del crecimiento artístico. El escenario exige concentración, capacidad de adaptación y coordinación permanente, convirtiendo cada concierto en una experiencia diferente incluso cuando el repertorio ha sido trabajado durante semanas.

Con este recital, la Fundación Cultural Arcoral continúa generando espacios para la difusión de la música coral en Ambato y para que sus integrantes puedan desarrollar experiencia escénica dentro de un proceso artístico continuo.

Resonare como parte de un proceso que continúa

“Resonare” también formó parte de la preparación del Coro Mixto Arcoral para sus siguientes compromisos artísticos. Entre ellos se encuentra una próxima presentación en la Casa de la Música de Quito, para la cual la agrupación continúa trabajando en la consolidación de su repertorio y su interpretación colectiva.

La presentación realizada en Ambato permitió llevar ese proceso a un escenario real, evaluar el trabajo alcanzado y continuar avanzando hacia nuevos espacios. De esta manera, cada concierto deja de ser un evento independiente y pasa a formar parte de un camino de formación y crecimiento artístico.

Arcoral continúa creando espacios para la música

Con propuestas como “Resonare”, la Fundación Cultural Arcoral mantiene su trabajo alrededor de la formación, la práctica coral y la creación de espacios donde la música pueda ser compartida con la comunidad.

Cada nuevo repertorio plantea desafíos distintos y cada escenario ofrece una oportunidad para seguir desarrollando la capacidad interpretativa del coro. Esa continuidad permite que el crecimiento musical se construya progresivamente, a partir del trabajo individual y colectivo de sus integrantes.

“Resonare” dejó en Ambato una muestra de ese proceso: distintas músicas, diferentes emociones y múltiples voces construyendo una sola experiencia coral.